3.6 El control del rendimiento del personal
Una misión fundamental del supervisor es controlar el rendimiento del trabajo de sus empleados. Desde luego, el rendimiento general tiene muchos componentes, pero la mayoría de los supervisores se concentran en tres aspectos:
- Métodos
- Características administrativas
Los supervisores deben conocer los niveles concretos de producción que cada empleado puede alcanzar. Esta información puede muy bien no figurar en los informes de control central que recibe el departamento. En este caso, el supervisor debe establecer un sistema de control para reunir esta información.
La producción individual es un elemento evidente para evaluar el rendimiento de los trabajadores. También es útil para identificar problemas de entrenamiento, adaptabilidad a la maquina, etc., que pueden influir en el rendimiento.
El control de métodos es un proceso menos claro que para otros sectores. Su finalidad es comprobar si los empleados realizan su tarea en la manera establecida. En primer lugar, hay que asegurar que no se esta realizando nada que pudiera provocar lesiones o accidentes, se trata de utilizar los procedimientos adecuados para realizar el producto/servicio dentro de los estándares de calidad y de evitar el despilfarro de materiales, energía, etc.
Para este género de control se utiliza como norma una descripción escrita o claramente comprendida de los métodos ideales de trabajo. A este respecto, el supervisor debe comprobar la calidad obtenida y los métodos de trabajo utilizados, identificar las desviaciones y recurrir al entrenamiento o a mejorar las instrucciones para corregir la situación.
- Ausencias y permisos
- Llegadas tardias
- Abuso de los periodos de descanso
- Inobservancia de las normas disciplinarias, etc.
Las normas sobre estas cuestiones deben comunicarse claramente a los trabajadores. Un defecto en este renglón del control administrativo del personal es no llevar los registros adecuados por escrito.